El presidente Javier Milei lanzó este miércoles una dura acusación contra Paolo Rocca, titular del Grupo Techint, al sugerir que el empresario habría intentado una “conspiración” contra su Gobierno tras las elecciones legislativas bonaerenses del año pasado. La polémica reflotó en el marco de un conflicto económico por una licitación millonaria que Techint perdió frente a una firma extranjera, generando un choque entre el Ejecutivo y uno de los sectores más influyentes del empresariado argentino.
El origen inmediato de la disputa fue la adjudicación de un contrato para suministrar caños a un ducto clave de casi 500 kilómetros, destinado a llevar gas desde Vaca Muerta hasta Río Negro, con el objetivo de licuarlo para exportación. El consorcio privado Southern Energy SA eligió una propuesta de la empresa india Welspun Living Ltd por ser significativamente más económica y con condiciones de pago más flexibles que la de Tenaris, filial de Techint, que había presentado una oferta más alta.
En ese contexto, Milei replicó en sus redes sociales un mensaje de un usuario de Internet en el que se acusaba a Rocca de haber “jugado all-in para que el actual Gobierno termine post elecciones de septiembre” y concluyó con un despectivo “Jubilate, tano. Perdiste”. El mandatario agregó la palabra “Dato” para enfatizar la afirmación, aunque sin aportar evidencia directa sobre una conspiración real contra el Poder Ejecutivo.

El trasfondo del conflicto: licitación, proteccionismo y apertura
Más allá del cruce en redes, la disputa entre Milei y Rocca se inscribe en un choque más amplio sobre política industrial y apertura económica. Desde el Gobierno se defendió la decisión de dar libertad a las importaciones y adjudicar al oferente extranjero, argumentando que los insumos deben ser adquiridos al menor costo posible para favorecer la competitividad y el desarrollo de proyectos estratégicos.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, también intervino en la polémica, señalando que la oferta de Techint fue aproximadamente un 40% más cara que la de Welspun, algo que, según sostuvo, afectaría la rentabilidad del proyecto y desincentivaría inversiones y empleo.
Desde el Grupo Techint, en cambio, se planteó que la supuesta diferencia de precio no refleja condiciones de competencia leal y que Welspun podría haber incurrido en prácticas de dumping, al usar insumos importados a precios artificialmente bajos, por lo que se analiza una posible denuncia antidumping contra la empresa india.
Declaraciones cruzadas y ampliación del conflicto
La disputa escaló cuando Milei volvió a criticar a Rocca y al sector empresarial que, según él, busca favorecer “negocios turbios con el Estado”. En un discurso en La Derecha Fest, el presidente afirmó que las empresas que ofrecen productos más caros y de menor calidad no son “dignas del favor del mercado” y que, si intentan sostenerse por la fuerza con la ayuda del Estado, deben desaparecer o quebrar.
En un contexto de fuerte apertura comercial promovida por el Gobierno, estas palabras representan una advertencia más amplia a los grandes grupos económicos tradicionales: si no se adaptan al nuevo esquema competitivo, podrían enfrentarse a respuestas duras desde el Ejecutivo.
Repercusiones internacionales y debate político
El enfrentamiento trascendió el ámbito local: medios internacionales como el Financial Times han destacado la tensión entre Milei y Rocca como un símbolo de la fricción entre el giro ultraconservador/liberal de la gestión presidencial y el empresariado históricamente protegido por políticas más intervencionistas. El medio subrayó que el presidente ha mostrado frustración con una élite empresarial que, según él, se benefició de décadas de políticas proteccionistas y ahora rechaza la apertura impulsada por su administración.
En lo político, la acusación de Milei de que Rocca y otros actores habrían buscado “voltear” al Gobierno tras las elecciones bonaerenses se inserta en un discurso más amplio del presidente sobre la existencia de grupos interesados en frenar su agenda reformista. Sin embargo, no hay evidencia pública confirmada de una conspiración organizada por parte del empresario contra el Poder Ejecutivo más allá de la confrontación comercial y mediática.